Caminando a Antofagasta: 41km. caminados - 4000msnm -
2dias - 39°c - dormir a cielo abierto.
"Más allá del limite de tu imaginación"
"Los Clerigos"
...esta no intentan ser unas vacaciones inolvidables,
sino un experiencia inolvidablemente extrema.
DETALLE Y CARACTERISTICAS DEL VIAJE:
Distancia Total a Recorrer: 110km.
Distancia "tierra-ripio-piedra" a Recorrer: 110km
(30/40 km por dia).
Duración Total: 5 días. (dependiendo del clima).
Alturas Máximas Sobre el Nivel del Mar:
* 1- 4198 metros - Apacheta Pasto Ventura (según GPS).
* 2- 4167 metros - Apacheta Peña Fria. (según GPS).
Temperaturas:
* Maxima: 30/35 grados.
* Minima: 10/15 grados.
Elementos y Accesorios Relevantes:
* GPS Garmín III Plus (Navegador Satelital)
* GPS Garmín Etrex Ventura (Navegador Satelital)
* Camelbacks - mochila flexible para transporte de liquidos. (3lts).
* Indumentaria Técnica de Treeking (pantalón, campera,
bolsa de dormir).
Provincias y Localidades (importantes) a Visitar:
* CATAMARCA, Belén, Laguna Blanca, Peña Fria,
Pasto Ventura, El Peñón, Antofagasta de la Sierra.
Participantes:
* Frankenstein (Herman) - 33
* Oso (Gastón) - 29
* PAU (Pau) - 25
Agradecimientos:
Doña Pirucha: Barranca Larga (alojamiento/comedor).
Familia Yapura: Laguna Blanca (alojamiento).
Familia Guzmán (Carmelo, Florentín y Elisa):
Pasto Ventura.
Doña Pascuala Vazquez: Antofagasta de la Sierra
(alojamiento).
ver mapa
DIARIO DE VIAJE:
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(primera parte)
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Domingo
06 de Enero.
Salimos de CBA a las 0400 con destino
a Belén (provincia de Catamarca), llegamos
aproximadamente a las 1200.
Nos aprestamos a buscar alojamiento para descansar del viaje en vehículo,
la ruta y el calor nos había dejado de cama.
Lunes
07 de Enero.
Dejamos nuestro vehículo en la cochera del Alojamiento
del Valle (gracias Raúl), partimos rumbo a la terminal
para tomar el micro con destino a Laguna Blanca que
salía a las 1200 y nos encontramos con la
mala noticia que el mismo estaba demorado 1 hora, así comenzabamos
una seguidilla de inconvenientes.
Eran las 1400
aprox. y el micro no llegaba a la terminal, preguntamos y nos dicen
que el micro todavía estaba en el taller mecánico debido
a algunos problemas que le surgieron el dia anterior al cruzar algunos
rios regresando desde Laguna Blanca.
Eran las 1700 aprox. y llegó el micro que
venia desde Antofagasta de la Sierra, según
nos comentaron los ríos estaban algo desbordados e incluso
había una parte del camino a la salida de Belén
casi derrumbada, desde la boletería nos informan que posiblemente
saldría ese micro que recién acababa de llegar y no
el que nos correspondía.
Habíamos
perdido mediodía en nuestro cronograma, a las 1900
al fin pudimos salir de Belén rumbo a Laguna
Blanca, luego de andar lentamente algunas partes del camino
que fueron literalmente destrozadas por ríos ahora casi secos
por en su momento terriblemente caudalosos en la zona del Norte
Chico, Villa Vil y Barranca Larga,
al fin llegamos a las 0200 a Laguna Blanca.
Nuestra idea era llegar a Laguna Blanca alrededor
de las 1900 y buscar un vehículo que nos llevara
hasta Pasto Ventura, lugar desde donde comenzaríamos
nuestra travesía a pie.
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(segunda
parte)
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Martes 08 de Enero.
En Laguna Blanca (casi 200km de Belén) hicimos
noche en el alojamiento de “René Yapura”,
donde su atención fue muy buena, al día siguiente, muy
temprano, nos levantamos y salimos a buscar un vehículo para
que nos llevara hasta Pasto Ventura y para nuestra
desgracia, no había combustible en el pueblo, lo que hizo que
nuestra búsqueda fuera interminable y recién casi pasadas
las 1300 conseguimos, casi rogando, un vehículo
que nos llevara, pero ahora debíamos analizar la situación,
ya que a esta altura llevabamos perdido 1 dia completo de caminata,
lo que por tal motivo decidimos ir hasta El Peñon,
llegando a las 1700 aprox.
Nos apostamos
con nuestras mochilas de casi 25kg (controladas
por balanza electrica), era el momento de poner a prueba nuestro
equipamiento y nuestra capacidad física y mental... Básicamente,
como guía y líder de esta travesía,
luego de recorrer 5 veces (2 en citro, 1 en micro,
2 caminando) este camino conocía sus satisfacciones y
martirios bastante bien, tenia que reestructurar el cronograma de
la misma, ya que debido a factores externos ahora no podíamos
cumplir con lo planeado.
Comenzamos a caminar
a las 1800, pensando hacer noche en la Difunta
Correa, mitad de camino entre El Peñon
y Antofagasta de la Sierra, entonces así dividiríamos
nuestra travesía en tan solo 2 largas y duras etapas.
Caminando por
la Pampilla de Antofagasta (asi figura en GoogleEarth)
hacia el Norte veníamos bastante bien, el
espíritu del grupo era de alegría y casi jolgorio, algo
que personalmente no me gusta, pero debo aceptar es positivo para
estas ocasiones, veíamos desde el Oeste venir
una gigantesca, amenazadora y relampagueante nube negra que como una
aguaviva desparramaba tentáculos eléctricos en esa extensa
llanura por la que caminábamos, lo que hizo que personalmente
a ese espectáculo lo viera como un problema, ya que en varios
kilómetros nosotros éramos los puntos más altos
y que seguramente atraeríamos esos rayos.
Nuestro humor comenzó a cambiar lentamente, y evidentemente
mi preocupación fue contagiada a los demás, incluso
aunque traíamos nuestras pertenencias en bolsas ziploc
para evitar humedades, recomendé buscar las bolsas grandes
(de consorcio) para cubrir nuestras mochilas ya que las ráfagas
de viento arremolinado no solo traía arena sino también
algunas (varias) gotas gordas de agua de la tormenta que
se aproximaba, hubo una muestra de indignación por tener que
detenernos, aunque solo fue leve, ya que supimos contrarrestarla con
algunas frutas secas, chocolate y bebidas (por ahora) frescas,
luego de descansar unos minutos seguimos lo que más adelante
se convertiría en nuestro “via crucis”
personal.
La tormenta nos asediaba, el viento arremolinado hacia que los granos
de arena pegaran en nuestro rostro y se adhirieran gracias a la humedad
de las gotas que venían junto a ellos…
El astro rey, lentamente se ocultaba detrás de los cerros del
Oeste, seguíamos caminando, aunque podría
decir, arrastrándonos, casi emulando a muertos vivos
salidos de alguna película de Bela Lugosi, el clima
era por demás extraño, los rayos solares quemaban nuestra
piel a su vez gotas frías nos refrescaban, el camino era una
interminable y recta cicatriz sobre ese horizonte por demás
desolador.
Pau
delante a unos 70 metros, Oso (Gastón)
unos 100 metros por detrás… en realidad era difícil
estimar una distancia, en paisaje no permite tener puntos de comparación,
se pierde el foco visual fácilmente… para mi era angustiante
ver esta imagen, 3 individuos, solamente aferrados a sus escasas pertenencias
todas juntas metidas en una mochila, grande por demás, pero
que talvez ese tamaño nos brindaba una seguridad ficticia…
en la que nada de todo eso talvez podría salvarlos de cualquier
posible inconveniente, o si?.
“…camino solo, mi cuerpo no responde como antes, me
siento cansado, no tengo nadie a mi alrededor, ahora mi mochila pesa
más, el sol está radiante y el cielo azul, aunque me
siento más tranquilo, tengo un sentimiento de confianza, esa
seguridad que nos da la experiencia… pero miro mis manos y están
arrugadas, siento mis piernas débiles, veo que mi cuerpo está
distinto, veo que estoy viejo, que me pasó?, a lo lejos veo
a alguien que me secunda, alguien mucho más joven que yo…
viene con un paso tranquilo, firme, señorial, jovial, sin preocupación,
entonces lo espero, cuando se aproxima a mi, me horrorizo al ver en
su cara mi cara, sus facciones son las mías y mi mueca de asombro
se pone en evidencia, entonces esa persona me dice:
- Que pasa papá?, te pasa algo?, no te preocupes, yo estoy
acá para cuidarte…”
Abro los ojos,
me despierto, siento frio, me doy cuenta que esta oscurenciendo, miro
para adelante y no hay nadie… y escucho:
- Estas bien, estás bien? la voz
de Pau me interroga y se adelanta...
Algo me apretaba el pecho, me ahogaba, me dejaba sin poder respirar,
comencé a llorar casi a escondidas, aunque luego no podía
parar, por fortuna mis compañeros venían bastante distanciados
y pude reconciliarme conmigo mismo, tuve el presentimiento que ya
no habría más viajes, que este era mi ultimo viaje.
Eran casi las
2200 y el cielo lentamente se estaba cubriendo de
estrellas y en partes por nubes, nosotros al fin terminamos de transitar
por ese camino eterno, recto, casi sin final y luego de un zigzag
del camino llegamos a Los Negros (campo de lava del
Volcán Alumbrera), el cansancio se evidenciaba, nuestras mochilas
parecía que pesaban 3 veces más, me animaría
a decir que producto de tanto caminar, los factores climáticos,
la noche que se avecinaba brindándonos un futuro incierto e
incluso esos momentos como los que yo había vivido hacia minutos
antes... el cansancio se evidenciaba.
Ahora el camino se torna serpenteante, a la izquierda el faldeo de
los cerros y a la derecha se contempla el campo de lava, rocas ásperas,
gigantes de piedra negra, figuras porosas, denotando que miles de
años atrás ese formaciones pétreas habían
sido borbotones de masa incandescente fluyendo casi liquida por la
llanura… indico a Pau que se detenga e ingrese
al campo de lava cuando vea que el faldeo de la izquierda se transforma
en un paredón al costado del camino.
La noche obligaba el uso de linterna, el cielo repentinamente estaba
cerrado, cubierto por nubes, ingresamos a ese sitio donde las rocas
conformaban como pequeñas cuevas y que podrían darnos
cubierta del viento, la lluvia y algo de cobijo durante nuestra estadía
allí, nos reunimos y dejamos las mochilas y sugiero a Oso
(Gastón) que las cuide, a Pau le
indico que camine hacia el Norte unos 100 metros
dentro del campo de lava para realizar un reconocimiento del lugar,
por mi parte me dirijo hacia el SudEste para hacer
lo mismo, Pau encuentra el mejor lugar y hacia nos
dirigimos, nuestro estado físico y mental no era el mejor,
casi diría pésimo, Oso (Gastón)
estaba descompuesto, al parecer por la ingesta de agua o algún
alimento, y al enterarme de eso me irrite de sobremanera,
casi al punto que yo mismo trasforme una simple conversación
en una discusión que podría haber terminado mal, Pau
intervino, los ánimos estaban realmente desechos por los corrosivos
acontecimientos del primer día de travesía.
Dispusimos nuestras bolsas de dormir sobre la arena y nos preparamos
para dormir, no teníamos hambre, comimos algo como para cumplir,
mirábamos el cielo en parte estrellado y en parte con nubes,
varias estrellas fugaces surcaron ese enorme océano de oscuridad,
la vía láctea se veía mejor que nunca, conversando
de bueyes perdidos y no tan perdidos me entero que Pau
durante la caminata tuvo una conversación con "un
ser querido que ya no está", que Oso
(Gastón) venia retrasado en la caminata porque estaba
“matando un problema”…(¿?)
Comenzaron a caer algunas, las sentía en mí rostro,
nuevamente la preocupación, en caso que la tormenta de agua
se efectivizara, que debíamos hacer?, no teníamos carpa,
debíamos quedarnos ahí o retomar la caminata en medio
de la noche con destino a Antofagasta de la Sierra
distante de nosotros a más de 20 kilómetros, se nos
ocurrió inventar algo para cubrirnos entonces buscamos las
bolsas negras de consorcio, las abríamos con nuestras navajas
y las pegamos con cinta de embalar para así poder tener una
gran superficie de nylon que nos cubriera del agua, casi era imposible
con el viento que constantemente soplaba desdoblar, cortar y pegar
esas bolsas, nuestras linternas frontales con luz rojas evitaban encandilarnos,
pero a su vez no nos permitía ver a nuestro alrededor, de repente,
algo se mueve velozmente frente a nuestros pies, corre, salta y se
oculta detrás de las rocas próximas a nosotros, los
movimientos fueron dignos de una criatura del averno (Gollum),
aterrorizados no sabíamos que hacer, estábamos muy indefensos
debido a que teníamos la mayor de nuestro cuerpo dentro de
nuestra bolsa de dormir, navajas en mano, muy atentos, era como si
el viento se hubiera parado, no escuchaba nada, ni siquiera había
silencio para escuchar, era una leve sensación de vacío,
encendimos la luz blanca de nuestras linternas frontales y para sorpresa
descubrimos que se trataba de la maldita huella de la civilización,
la contaminación, una bolsa de nylon del tamaño de pelota
que el viento hizo mover fantasmalmente.
El cielo esta cubierto, mi reloj indica la 0125…
me duermo, me despierto y el cielo esta estrellado, me vuelvo a dormir,
me despierto y esta lloviendo muy suavemente, me duermo, me despierto
y esta estrellado, me vuelvo a dormir… me despierto, me duermo,
me despierto, me duermo, me despierto y son casi las 0700.
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(tercera/ultima parte)
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Miércoles
09 de Enero.
Los demás duermen, fue una noche larguísima, la llovizna
por momentos, el viento que casi no paraba de soplar, dormir a la
intemperie en un lugar desconocido, el cansancio físico, el
sueño que tuve durante la caminata que todavía seguía
rondando en mi cabeza, contribuyeron que fuera una larga y mala noche,
de todas maneras me sentía bien descansado. Saque algunas fotografías,
camine alrededor de nuestro improvisado campamento, prepare el desayuno
y desperté a mis compañeros, ahora más que compañeros,
mis amigos…
Mochilas al hombro, campamento levantado, controlamos no dejar ninguna
pertenencia, revisamos no dejar basura y partimos a las 1000
(10am) rumbo a Antofagasta de la Sierra.
El camino ahora zigzagueaba entre cerros a nuestra izquierda y campos
de lavas a nuestra derecha, la caminata se torno más liviana,
veníamos más distendidos, más relajados, nuestro
humor era excelente, veníamos conversando y haciendo chistes
y disfrutaba de eso, aunque con el pasar de las horas se denotaba
el cansancio físico.
El cielo esta despejado en gran parte aunque a lo lejos se ven algunos
nubarrones, el calor que emana el campo de lava se siente en nuestra
piel, la arena caliente del camino se siente en nuestro calzado, lejos,
bien lejos se pueden ver algunos cerros altos con sus cimas nevadas
(granizo), en mi cabeza una paradoja.
Luego de una leve cuesta en el camino encontramos a nuestra derecha
un espejo de agua inmenso y no tan lejos hacia el Norte ya podemos
ver algo que parecen árboles, Antofagasta de la Sierra
esta cerca, hacemos un descanso, aunque solo queremos llegar, comemos
y tomamos algo, nos distendemos, hay alegría en nuestros rostros,
lo que todos esperamos lograr, esta muy cerca, se hace rogar, parece
que no lo podremos alcanzar nunca. Continuamos la marcha, nos resta
un poco más de 1 hora de caminata, caminamos sin pensar, nuestro
objetivo es uno y esta a la vista, creo que si quisiéramos
podríamos tocarlo, pero nos cuesta, seguimos caminando, ahora
el Sol no ciega, todo brilla, el horizonte es incandescente, los minutos
pasan lentos, no pasan, se detienen. Nos sorprende un vehículo
que viene por detrás nuestro, al parecer su destino es igual
al nuestro, en mi cabeza y creo que en las demás la idea de
pedir que nos lleven nos seduce, pero es imposible, después
de tanto sufrimiento, dolor, calor, frío, humedad, miedo, oscuridad,
resplandor y pasión no podíamos truncar esta travesía.
Pau, Yo y Oso,
en ese orden avanzamos, la piel seca y los labios partidos, los ojos
arden por la arena y los rayos del sol, mi remera apesta a sudor y
tierra, las piernas me tiemblan un poco pero resisten, ahora la mochila
pesa más que nunca, ojalá pudiera quitarme las botas
y caminar descalzo, mi sonrisa es inmensa llegamos a Antofagasta
de la Sierra.
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Mis Respetuosos
Saludos.
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Herman.