Antofagasta de las Sierras / San Antonio de los Cobres - Enero y Febrero de 2004

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"Gracias a Papá Germán Orlando por contagiarnos la enfermedad de viajar ..."


DETALLE Y CARACTERISTICAS DEL VIAJE:

Distacia Total Recorrida: 2550km. (ver mapa)
Distancia "tierra-ripio-piedra" Recorrida: 953km.
Duración Total: 15 días.
Rendimiento "máximo" combustible: 17 kilometros/1litro. (ruta asfaltada).
Rendimiento "minimo" combustible: 3 kilometros/1litro. (camino de "tierra-ripio-tierra"+"factor puna").
Alturas Máximas Sobre el Nivel del Mar:
1- 4982 metros - Ruta Nac.40, Abra de Acay (según GPS).
2- 4472 metros - Apacheta camino a Salar del Hombre Muerto. (según GPS).
Elementos y Accesorios Relevantes:
* GPS Garmín III Plus - 12v. (Navegador Satelital)
* Equipo de radiocomunicación - banda ciudadana.
* 70 litros de combustible (1 bidón de 30lts., 2 bidones de 20lts.c/u).
* 20 litros de agua potable.
* 3 ruedas de auxilios.
* Repuestos diversos.
Provincias y Localidades (importantes) Visitadas
:
* LA RIOJA, Aimogasta.
* CATAMARCA, Belén, Laguna Blanca, El Peñón, Antofagasta de la Sierra, La Aguadita (Escuela n° 167), Salar del Hombre Muerto.
* SALTA, Pocitos, San Antonio de los Cobres, Abra de Acay, Campo Quijano, La Viña, Cafayate.
* TUCUMAN, Amaicha del Valle, Tafí del Valle.
* SANTIAGO DEL ESTERO, Termas de Río Hondo.
Agradecimientos:
PerroViejo
, Nacho y Pao, Desafío 4x4:
por sus consejos y recomendaciones para el viaje.
Sandro Franchi
, American Outland ©:
por sus clases express de GPS a distancia..
Augusto Domandl
, (provincia de Jujuy):
por su importante data sobre el NOA.

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DIARIO DE VIAJE:

Debido a las circunstancias en las que nos encontramos en este viaje, el diario fue difícil de llevar día a día. Si bien voy a tratar de respetar la cronología, esto vendría a ser una especie de resumen basado más que todo en sensaciones que, creo yo, es lo mas importante cuando se emprenden este tipo de cosas.
Herman y yo quedamos de acuerdo en que lo mas importante fueron las relaciones humanas y los paisajes. Llegamos a la conclusión de que sin las primeras perderíamos una gran parte de las emociones. Con respecto a lo segundo, nada tenemos que envidiarle a otros países y este viaje superó al del 2002 “desde Córdoba a Machu-Picchu”.
En estos cerca de 2600 km. que recorreremos, pudimos apreciar gran número de paisajes y climas diversos.
Pasamos del asombro al miedo y la angustia de sentirnos tan pequeños en las grandes soledades, hasta la inmensa alegría de poder conocer ciertos lugares y mucha gente.
Nuestra visión del mundo ha cambiado, conocimos culturas y realidades diversas. Nos llenamos el alma a través de los ojos, largas charlas han enriquecido nuestro espíritu.
Somos pequeños en el mundo pero hemos crecido.
He aquí nuestro viaje:

Dia 1: 27 de Enero
Los preparativos del viaje se hacen mas largos de lo que esperábamos por lo que en vez de salir a las 5.00 hs, salimos a 10.00 hs. de la mañana, pero con muchas ganas de viajar. Mucho calor, soportable dentro del auto, imagino que tendremos calores peores(foto: 001).
Pinchamos gomas tres veces, ya estábamos medio preocupados pero el gomero nos dijo que por el calor se despegaban los parches. "Y qué calor!" Insoportable. Llegamos a tener más de 45ºC. Pero vimos de todo, paisajes muy lindos (foto: 002, 003, 004, 005, 006)
Si bien queríamos llegar a Belén, nos resulto imposible así que hicimos noche en Aimogasta. Pueblo raro (ciudad ???) Muy extraño.
Nos bañamos, cenamos pizza y a dormir, al día siguiente tendríamos un largo camino.

Dia 2: 28 de Enero
Nos despertamos a las 9.00 para abandonar el hotel. Preparamos las cosas y partimos a las 10.48 hs. Está nublado, cosa buena para el viaje, saliendo de Aimogasta llovía (foto:007).
Como de costumbre, recién empezamos y ya estamos deseosos de llegar a destino. En Belén, el último pueblo hasta donde llegaba el asfalto, y donde podíamos cargar combustible, llenamos el tanque (citroneta) y dos bidones en total 80 litros, teníamos miedo de lo que venía, de acá en adelante camino de tierra-ripio-piedra ... y solos!!!. Saliendo de Belén, alrededor de las 13:45 hs. paramos en Gendarmería, para avisar que íbamos tomar la RUTA 43 y avisaran a Gendarmería de Antofagasta de la Sierra, por si acaso nos demoráramos más de la cuenta. En ese momento conocimos el famoso Antofagasteño, colectivo que realiza este recorrido de un poco más de 200km. en unas 12 horas, con suerte hablamos con el chofer, para decirle que nosotros íbamos a hacer el mismo camino, por si acaso nosotros tuviéramos algún inconveniente, lógicamente con mucha cara de sorprendido, al igual que el resto de los pasajeros (incluido algunos turistas) y los gendarmes, los saludamos y partimos hacia nuestro próximo punto ... de repente el tablero nos indica en su cuentakilómetros 99999 ... acto seguido 00000, acabamos de tener nuestro 0Km !!! (foto: 008, 009, 010, 011).
Paramos poco, sólo lo necesario. Pero, a veces es inevitable parar. Aproximadamente a las 18.00 hs. nos encontramos con un obstáculo. Debido a las lluvias había un charco que ocupaba todo el camino. Paramos, miramos, lo charlamos y acometimos contra el charco. Una rueda sobre el borde del camino la otra por el agua. Y ahí se quedó. Empujar para sacarlo.
Mirar, opinar y vuelta a empezar, esta vez por el costado que era una pequeña loma de arena que nos recordaba al verano del 2003 en Pinamar. Obviamente no fue tan fácil y pasamos dos horas empujando, acelerando, marcha atrás, cavar, poner piedras, volver a empujar y así, avanzando cada medio metro logramos sacarlo. 20.10 hs. ya victoriosos y contentos de haberlo logrado, proseguimos con nuestro viaje, esta vez más apurados porque pronto se haría de noche. (foto: 030, 031, 032, 033, 034)
Andábamos por un lugar que era una especie de valle, muuuuuuuuy grande, donde había trazados miles y miles de caminos y nosotros sin saber por donde ir. Seguimos con un poco de miedo. Era tal la inmensidad. Luego nos daríamos cuenta de que todos los caminos conducían al mismo lugar (foto: 035).
Ya decididos a llegar a Laguna Blanca y hacer noche allí, seguimos viajando sin ningún inconveniente, nuestro GPS indicaba el empalme a Laguna Blanca, tan solo unos kilómetros más adelante.
Mientras anochecía encontramos el tan esperado empalme a Laguna Blanca y más tranquilos nos metimos por ahí. Pero por un error de cálculos en el waypoint precargado en el GPS lo cual nos indicaba algo distinto a la realidad, la intranquilidad llegó, porque no se veía nada para ningún lado y teóricamente estábamos en el pueblo, nuevamente nos encontramos con desvíos y empalmes inesperados y ya no estábamos tan seguros de la ruta tomada.
Finalmente llegamos a una casita ubicada justo en un cruce de caminos, nadie nos atendía, luego de golpear las manos varias veces nos decidimos por uno de los caminos, y más adelante encontramos un grupo de casitas donde se veía tan solo una luz. Era un kiosco, el único lugar que nos atendieron pensando que en realidad éramos el colectivo, por los faros arriba del techo y el ruido del caño de escape, -"En realidad estamos esperando el Antofagasteño", nos dijo la persona que nos atendió, allí nos dejaron entrar el auto y pasar la noche ahí. (foto: 036, 037).
A las 21.50 hs. con un poco de miedo a ese lugar desconocido nos dispusimos a cenar (galletitas con picadillo) y a dormir en el auto y alrededor de las 23hs. llegó el Antofagasteño, muy atrasado, a esa hora debería estar llegando a Antofagasta de la Sierra, todavía le restaba la mitad del camino. La gente del kiosco solo vio pasar el colectivo, si, solo lo vio pasar... cerró sus ventanas, apagaron la luz y se fueron a dormir ...

Día 3: 29 de Enero
Recién hoy nos dimos cuenta de lo que era verdaderamente Laguna Blanca. Luego de un sueño muy interrumpido (el efecto se hizo notar la primer noche en altura) y con bastante frío preparamos las cosas para partir, pero debido a la puna y la baja temperatura, costó que arrancara el auto. Una hora estuvimos soplando al carburador para echarle aire y dando arranque!!!
Paseamos por el pueblo, que resultó estar del otro lado de una vega (algo así como un río sin agua, pero con mucha humedad y casi transitable en partes) (foto:038, 039) y terminamos en la escuelita, hablando con el maestro de apellido Forca.
El pueblo es muy chiquito, muy pocas casitas de adobe, pircas de piedra o ladrillos de adobe, animales, la iglesia y la escuela (foto: 040, 041, 042).
Hablando un poco con este maestro, quien nos hizo entrar a su clase a conocer a sus alumnos (que eran 6), nos contó cosas del pueblo, nos enteramos que Laguna Blanca es un área que protege a la vicuña y al suri.
De ahí subimos a un pequeño cerro desde donde se ve el pueblo entero y la laguna al otro lado, sacamos fotos. Hablamos un rato con los chicos (foto: 044) a quienes les sacamos fotos también y luego nos fuimos a la laguna, donde había cinco flamencos que pudimos verlos desde lejos. (foto: 045, 046, 047).
De ahí empezamos nuevamente el viaje con destino Antofagasta de la Sierra.
El viaje fue muy hermoso, seguimos sorprendiéndonos con los paisajes que esta vez parecía que no tenían relieves, simplemente era un plano con diferentes colores (y qué colores) y como si tuviera una veladura encima. Ahí nos dimos cuenta de la inmensidad y llegamos a la conclusión de que con sólo los paisajes el viaje estaba pagado (foto: 051, 052, 053, 054, 055, 056, 057, 058, 059).
Cosas increíbles que nunca habíamos visto antes. Maravilloso.
A mitad de camino paramos a recargar combustible (foto: 060, 061, 062).
El trayecto final hacia Antofagasta es mágico. Parece que no se llega nunca, es extraño como uno pierde el sentido de la distancia (foto: 063, 064) A mitad de camino un simpático pueblo llamado "El Peñón” nos anticipó que nos restaba poco (foto: 065). El camino va recto en un terreno bien llano, lleno de piedras y restos volcánicos, y a lo lejos, desparramados por todas partes, volcanes, rodeados de una atmósfera muy caliente. Ibamos avanzando muy despacito, a 10 km/h debido a la ruta accidentada, mucha calamina o más conocido como "camino con serrucho" (foto: 066 hasta 076), un poco por la misma y un poco por fuera a campo traviesa, llegamos a "Los Negros", un terreno lleno de lava volcánica, ahí bajamos y caminamos un rato entre las piedras que hacen un ruido metálico como a campanas (foto: 077) y de ahí seguimos hasta el pueblo pasando al pie del volcán "Antofagasta" (foto: 078), al lado de la laguna "La Alumbrera" (foto: 079), hasta que vimos el famoso torreón por lo que sabíamos que faltaba poco (foto: 080, 081, 082).
Cuando llegamos fuimos directamente a lo de Pascuala, ya que nos habían hablado muy bien de ella pero no tenía habitaciones para hospedarnos, así que fuimos a la casa de Cirila, su hermana, donde nos acomodamos rápidamente, una casa de familia donde nos hacían sentir como parte de esta.
Finalmente nos fuimos a cenar a lo de Pascuala donde a partir de ahí iríamos todos los días, y en donde conocimos gente excelente. Pascuala, que nos atendió y nos dio de comer muy bien. Mario (sobrino de Pascuala), y sus dos hijos Victoria y Ernesto. También conocimos a Chaile (maestro de tecnología), Leo Sosa (maestro de inglés), la Directora. René, dueño del Antofagasteño y de la estación de servicio. Hospedados en la casa de Pascuala estaban Santiago y sus dos hijos, Matías y Leandro de Bs. As y Ariel, de Catamarca. Ahí armamos grupo rápidamente, y junto a ellos compartimos nuestras comidas, charlas y experiencias mediante.
Antofagasta es un pueblo muy hermoso donde el sol está presente durante todo el día, pero no se siente por la fresca brisa que sopla. Enmarcada por los volcanes, es un lugar para disfrutar a pleno. Un cielo gigante con hermosas nubes, gente muy amable y amistosa y muchas cosas para ver por los alrededores, cosas que hicieron que nuestros planes cambiaran ya que pensábamos quedarnos solamente 2 días y nos quedamos 6.
Varias cosas nos llamaron la atención de este hermoso pueblo. La tranquilidad que ahí se respira. La gente que te hace sentir como en casa. La seguridad que hay, donde nadie te roba nada ni te hace sentir intimidado. El Antofagasteño, que llega tocando bocina y toda la gente sale corriendo a recibirlo ya que la función social que cumple el colectivo es muy importante. Es el medio que comunica al pueblo con el resto de Catamarca, lleva y trae el correo y también mensajes verbales.
Otra cosa asombrosa fue cuando tuvimos el privilegio de ver la llegada del equipo ganador de un campeonato de fútbol zonal con su trofeo, que era nada más ni nada menos, que un toro !!! (vivo). Lo trajeron desde Laguna Blanca (unos 90km.), al día siguiente lo carnearon todos juntos, no sin antes hacer un ritual para la Pachamama en un hueco en la tierra donde echaron sangre del toro, tabaco, coca, flores y otras cositas (foto: 117, 118). Muy emocionante.
De las cosas que había para ver tratamos de disfrutar de todo, aunque quedaron algunas cosas afuera ya que por falta de tiempo no pudimos hacerlas.
El primer día subimos a La Peña desde donde se puede disfrutar de una completa vista de la Villa. Por la tarde fuimos al "Museo del Hombre", donde en un breve recorrido pudimos ver gran parte de la historia de Antofagasta y varios restos arqueológicos como vasijas, puntas de flecha, utensilios indígenas. Pero lo más asombroso es una momia de un bebé muy bien conservada con todo su ajuar.
A partir de ahí nos dedicamos a recorrer los alrededores, donde nos sorprendíamos cada vez más. Acompañados por Ariel y Leandro fuimos al Coypar (foto: 087). Se trata de un pucará que queda en un cerro, muy cerquita de la Villa, y que a sus pies se encuentra un cementerio indio. Ahí nos quedamos hasta que salió la luna que, como bien observó Leandro, proyectaba nuestras sombras como si fuera de día. Y ahí seguimos un rato más en el medio de la nada y observando a lo lejos una fantástica tormenta eléctrica.
Visitamos la Peña Colorada, esta vez acompañados de Ariel, Leandro y Santiago (Matías no podía venir porque se sentía mal). Peña Colorada es un conjunto de tres peñas con petroglifos alrededor, morteros, y muy cerquita de ahí una pequeña quebrada donde hay un río y esta todo muy verde. Arriba de una de las peñas se encuentran construcciones de piedra, antiguas moradas de los indígenas (foto: 091 hasta 115).
Por la tarde, e invitados por la Asociación de Jubilados y Pensionados “Fray Mamerto Esquiú” de Catamarca fuimos en colectivo hasta Laguna Colorada, que en este momento está seca y parece un pequeño salar, donde antes había una mina y cerca de allí algunos petroglifos.
A la tarde, fuimos al Coypar de nuevo con Ariel, Leandro y esta vez nos acompañaría Christian, quien trabaja para la Mutual como encargado de prensa. Esta vez llegamos hasta arriba del pucará pero el viento no nos dejaba en paz, así que buscando un lugar donde poder protegernos terminamos nuevamente acompañados por la luna, pero esta vez con mate y dentro de una habitación bastante protegida por las piedras. Estos momentos fueron lindos porque nos sirvieron para conocernos cada vez más.
La ascención al volcán Antofagasta que parecía tan dura, resultó no serlo tanto y llegamos a la cima ayudados con palos de escoba a modo de bastón. Qué lindo!!! Unos paisajes bellísimos, y la victoria conseguida de estar allí arriba. A la vuelta volvimos cantando a viva voz entre la piedra volcánica, para llegar justo al auto cuando bajaba el sol (foto: 121 hasta 133).
El lunes 2 de Febrero tuvimos que despedirnos de nuestros nuevo amigos, quienes ya se volvían. Pero todavía quedaban cosas por hacer y nuevamente con la gente de la Mutual fuimos en una excursión por Paycuqui y el Trapiche (foto: 135, 136, 137). Todavía nos quedaba Christian para hacernos compañía y con quien nos haríamos muy buenos amigos en tan corto tiempo.
Por la noche asistimos a la cena de despedida de la Mutual en el comedor de Analía, donde escuchamos a un chico que cantó una copla y después una coplera que nos hizo reir mucho. Finalmente toco una banda lugareña, quienes empezaron con cumbia y terminaron con folkclore, así que terminamos todos bailando, fue muy divertido. Con decir que cuando se cortó la luz (los días de semana se corta la luz a las 2 de la mañana y los fines de semana a las 4) seguimos con la fiesta a la luz de las velas acompañados de gente del lugar (foto: 145, 146, 147).
Ahora ya sí nos quedamos solos, así que el anteúltimo día fuimos a recorrer "La Alumbrera", cosa que nos dejo maravillados. Al pié del volcán y construida con piedras producto de la lava volcánica se encuentra un antiguo asentamiento indígena, donde se encuentran tumbas, pasillos, habitaciones, cuevas y miradores. Terminamos bastante cansados ya que las ruinas son muy grandes y hacia muchísimo calor, rodeados de esa piedra negra que se calienta como si fuera metal. Finalmente nos fuimos por el costado de la laguna donde no tuvimos la suerte de ver a los flamencos pero que nos dejo asombrados igual (foto: 148, 149, 150, 151, 152, 153) De ahí, y para relajarnos fuimos al río donde nos refrescamos un poco y luego a descansar ya que al otro día nos iríamos temprano (foto: 154, 155).
Pero, no era tan fácil irse. Jajajajaja, nos costó bastante y entre despedidas, cargar las cosas y hacer que nuestros amigos Antofagasteños nos firmen el auto, terminamos saliendo a las 3 de la tarde. Pero valió la pena, quedamos profundamente enamorados de Antofagasta y de su gente y con muchas ganas de volver (foto: 161, 162).

De todas formas había que seguir viaje, teníamos varios destinos todavía, en el camino pasamos por el punto más alto sobre el nivel del mar de esa ruta en donde se levantaba una apacheta con piedras y botellas, allí dejamos una botella con nuestros nombres para seguir con la costumbre de los viajeros de agradecer a la naturaleza por tan bellos paisajes (foto: 169, 170, 171, 172, 173, 74, 175). A la lista de destinos se agregó la visita a la escuelita n°167 "La Aguadita" del Salar del Hombre Muerto, donde luego de algunas horas de viaje entre tanta inmensidad y soledad, ante nuestros ojos una construcción rectangular con una bandera Argentina flameando y como fondo, casi como un fotomontaje, el Salar del Hombre Muerto. Era algo de no creer, esa imagen generaba confusión en los sentimientos, nos inundaba una mezcla de felicidad con angustia. En un costado estaba un niñito que al vernos entró corriendo, luego volvió a salir (después nos enteramos que se llamaba Cristian) y cuando llegamos a la puerta de la escuela, Juan Carlos (el maestro), Armando, su familia, y la gente del lugar nos recibieron muy calurosamente. Uno se sentía todo el tiempo como si los conociéramos desde siempre. En un segundo nos tuvieron con una taza de mate cocido y pan casero adelante y todo listo para que durmiéramos en el aula, con colchones y frazadas.
Y en un lugar tan lejano y desolado, donde se ve la inmensidad del salar, en una escuelita tan chiquita, los corazones son tan grandes y tampoco dan ganas de irse. Asi que nos quedamos un día más, acompañados de Juan Carlos, Armando, Juanita y su beba, Daniela, Benita, Romina, Elvio, Mayco, Cristian y Belén.
Asistimos al izamiento de la bandera con los chicos de la escuela, que son cuatro, y como había asueto (el obispo de Catamarca visitaba ese mismo día Antofagasta de la Sierra) nos llevaron a conocer primero las ruinas indígenas que hay a unos metros de la escuela. Y luego a la mina Inca-Huasi, primero explotada por los indígenas en 1700, donde todavía se puede ver donde vivían, la iglesia y las casas, y después a la mina de 1938, desde donde se ve el salar y que solo quedan las ruinas de lo que sería en su momento: una gran mina de oro en la cual cavaron tan profundo que encontraron una napa de agua y los pasillos terminaron bajo las aguas (foto: 182 hasta 190).
Por la tarde ya nos tenían programado otro pequeño tour, pero increíblemente empezó a llover (quizás la única lluvia del año) así que nos quedamos tomando mate y contemplando el paisaje mojado.
Al otro día si llegó el momento de irse. Armando y Juan Carlos nos acompañaron un tramo del camino por si teníamos problemas debido a las lluvias, pero nuestro auto se porto muy bien (foto: 193 hasta 194). Ahí nos terminamos de despedir y seguimos viaje por otro paisaje que nos dejaría la boca abierta.
Que salar mas grande!!! Enormeeeee. Daba miedo estar ahí. Avanzamos lentamente, primero por una huella y después por un camino muy bien mantenido, ya que en el salar esta la mina FMC Lithium, y es transitada por camiones. El paisaje era desolador, no había más que sal a nuestro alrededor. En algunas partes blanca, en otras de un color marrón. Pero lo disfrutamos, ya que nunca antes habíamos visto cosa semejante, y entre parar y sacar fotos, sacar pedazos de sal para traer de recuerdo, tardamos un rato en terminar de cruzarlo (foto: 195 hasta 206), para darnos cuenta que detrás de todo eso nos esperaba un paisaje totalmente diferente, con yuyos amarillos que le daban aire de pradera. Estábamos entrando a Salta (foto: 207), paramos a recargar combustible y para nuestro asombro pasaron dos camiones, uno que venia y otro que iba, los dos sin dudar casi que pararon pensando que nos había pasado algo ... con el pulgar arriba le indicamos que todo estaba bien (foto: 208, 209). Próximo destino: San Antonio de los Cobres.
San Antonio es un pueblo muy pintoresco, entramos por debajo de un puente que enmarcaba el camino hasta llegar al centro, donde comenzamos a buscar alojamiento. Como dato curioso, nos enteramos que la población es de 5000 habitantes de los cuales 2800 son niños.
Ahí conocimos a un grupo de mochileros de Bs.As. con quienes nos instalamos en una unidad básica que nos prestaba la Municipalidad de San Antonio de los Cobres. Pudimos guardar el auto y todo !!!
Cenamos todos juntos, brindamos, charlamos hasta tarde y finalmente nos dispusimos a dormir en nuestras bolsas de dormir en el piso. Particularmente para mí, no fue una noche muy grata, me fue bastante difícil dormir, pero la comodidad era bastante.
A la mañana siguiente, cuando ellos ya se habían ido, y quisimos cargar las cosas, nos dimos cuenta de que el portón de la entrada de autos estaba cerrado con candado y nosotros sin poder salir !!! Encima sábado y la Municipalidad que abría a las 10 de la mañana. Eran casi las 8hs. y terminamos yendo a la casa del intendente para pedir la llave, pero el señor se levantaba a las 8.30hs. así que había que esperarlo.
Finalmente llegó nuestra salvación, encontramos a Cirilo, las persona que tenía la llave del candado y pudimos salir rumbo al famoso Viaducto del Tren de las Nubes.
Cuando llegamos escuchamos que gritan: “Tete !!!”, obviamente pensamos que no podía ser. En ese lugar ???!!! Imposible !!!
Bajamos del auto y sentimos: “Herman!”; ya no quedaban dudas, cuando queremos saber quien era, escuchamos ... soy Gustiii !!!, no lo podíamos creer !!! En San Antonio de los Cobres !!! (foto: 223, 224, 225, 226).
Subimos al puente con algo de esfuerzo a encontrarnos con él, quien también, como nosotros, quería subir al Abra de Acay. Asi que muy bien acompañados nos dirigimos hacía allá, no sin antes pasar por una mina abandonada a la cual, desde adentro nos dijeron que no se podía pasar, jajajaja.
Llegar al Abra de Acay era toda una aventura, algo que queríamos hacer a toda costa, cueste lo que cueste; luego de consultar a varias personas del pueblo y recibir negativas sobre si el estado del camino, consultamos con Vialidad Nacional (quién mejor para consultar sobre el estado del camino) ellos dieron el visto bueno, emprendimos viaje.
El camino estaba buenísimo, a pesar de eso, debido a la altura íbamos bien despacito, llegamos a transitar unos 70km. en primera (marcha), ascendiendo siempre por un camino de cornisa donde se veía el paisaje cada vez más lindo y más lejano. Entre cerros, por quebradas, donde se veían todos los colores imaginarios. Bellísimo !!! (foto: 228, 229, 230) De repente damos vuelta en el camino y nos encontramos de frente con el nevado de Acay, que creíamos que casi podíamos tocarlo (foto: 231).

Llegamos al abra, Herman, con una emoción que casi desbordaba por sus ojos, por momento sus palabras se ahogaban, estaba muy feliz de haber podido llegar hasta ese lugar, según él, Frankie (el auto) se merecía otro homenaje (recordemos que luego del viaje a Perú se hizo el tatuaje de Frankie en el pecho del lado del corazón) y victoriosos, sacamos fotos, fotos y más fotos sin parar porque la vista era maravillosa (foto: 232, 233, 234, 235, 236, 237). Almorzamos, charlamos y nos despedimos de Gusti y sus amigos, para bajar hacia La Poma. Ellos volvían por el mismo camino que habían subido.
Al bajar todo era distinto. Valles calchaquíes. A mi me habían enseñado en la escuela que son de todos colores, pero verlos es otra cosa. Y es cierto que son verdes y amarillos, violetas, rojos, anaranjados y todos los colores que no existirían en una montaña. Y el camino, era algo accidentado pero transitable, en tramos había que bajarse y guiar a Herman, para evitar pisar partes derrumbadas del camino, otras quitar piedras del tamaño de pelotas de fútbol o más, era demasiado angosto como para dos vehículos o dar un giro (foto: 238, 239, 240, 241, 242).
Veíamos que faltaba poco para terminar con el camino de cornisa y unos 50km. para llegar a La Poma, cuando nos dimos cuenta de que la Toyota que pasó en el momento en que estábamos en el Abra de Acay no estaba; más adelante nos encontramos con el camino completamente derrumbado. Cuando llegamos a una curva que tomaba la forma de la quebrada, estaba la camioneta detenida, preocupados por el camino que ahora teníamos que desandar, decidimos emprender el regreso aprovechando esta curva para poder dar vuelta.
Pero... el camino de ese lado era más empinado y con el auto apunadísimo empezamos a trepar despacito, despacito, hasta que se detuvo completamente y no quiso subir más. Y con la buena fortuna que siempre nos acompañaba venía la camioneta atrás en nuestra ayuda. Sus ocupantes: turistas alemanes con muy buena onda, para nosotros, nuestros Angeles de la Guarda de esta travesía !!!.
La camioneta se ubicó sobre el lado de la montaña, para evitar un posible derrumbe debido a sus peso y pasamos hacia atrás el auto por el borde del precipicio, aprovechando sus menos de 700kg de peso, buscamos la eslinga y sujetamos el auto a la camioneta, Herman en el auto, yo en la camioneta, fuimos subiendo, en cada curva el auto parecía que volaba fuera del camino ... la camioneta pasaba por encima de las piedras grandes ... el auto no las podía esquivar ... arriba, nuevamente en el Abra de Acay nos soltamos, nos saludamos y tratamos de acordar para parar en un pueblo a tomar algo pero íbamos en direcciones diferentes. De todas formas nos sacamos una foto y nos dieron su tarjeta de presentación (foto: 243).
Bajamos un poco desilusionados, decepcionados, por no poder terminar el camino pero contentos por haber podido conocer tan encantadores paisajes y de poder realizar esta loca proeza de subir al Abra de Acay, uno de los cruces de camino más altos del mundo, 5982 metros sobre el nivel del mar.
Ahora teníamos un poco más de prisa porque el camino era más largo y habíamos perdido algo de tiempo en la marcha atrás del Abra de Acay. Queríamos llegar a Cafayate para poder asistir a alguna peña y descansar, nos restaban algo más de 400km. y alrededor de las 6 de la tarde, y como no podía ser de otra manera, seguimos viendo paisajes fantásticos, comenzamos a bajar hacía Campo Quijano entre quebradas, cactus, cerros pintados ... y apareció, el famoso Quebradeño, colectivo que llega hasta San Antonio de los Cobres, empezábamos a ver otra faceta de la Argentina. La Selva. Hermosa !!!! Mucho verde, muchos árboles, agua, mucha agua, con mucha agua, muchísima agua, porque parece que para hacerle honor al paisaje empezó a llover. Y entre la selva y los ríos muchos puentecitos del tren que parecían de película.(foto: 244 hasta 257).
La idea inicial era volver desde Cafayate hacia Belén y de ahí tomar el mismo camino por el cual habíamos venido desde Córdoba, pero estábamos cansados y con ganas de volver a casa. Asi que decidimos tomar RUTA 9N y viajar más tranquilos. Por suerte, ya que el auto comenzó a fallar y se apagaba solo hasta que se quedó sin batería y no quiso arrancar más, resultó ser que al viajar desde que cayó la noche encendimos los faros (Hella Rally 2000), además de las luces altas, con lo cual gastábamos más corriente de la que el alternador podía cargar a la batería. Lástima, faltaban 100 km. para Cafayate, y tuvimos que dormir en una estación de servicio en La Viña, para al otro día intentar arrancar el auto y llevarlo a un electricista.
A la mañana siguiente y con la ayuda de una familia que viajaban en un colectivo propio, logramos hacerlo arrancar y entre apagadas repentinas, y empujadas, completamos la ruta hacía Cafayate, no sin antes parar en la Garganta del Diablo, algo imperdible, una especie de quebrada donde la erosión del agua creó en la piedra colorada un paisaje único donde la perspectiva esta totalmente distorsionada (foto: 259, 260, 261, 262).
Cuando llegamos a Cafayate lo primero que hicimos fue buscar un hotel, bañarnos, (agua, agua, agua !!!. Herman, luego de 5 días sin bañarse, decía que le había quedado un complejo psicológico e iba al bidé lo abría y se quedaba viendo saltar el agua), y descansar un poco. A disfrutar de las ricas y jugosas empanadas salteñas y el penetrante vino tinto Cafayateño.
Al día siguiente llevamos el auto al electricista y una vez que el problema estuvo solucionado nos terminamos de relajar y paseamos un poco.
Fuimos a visitar dos bodegas (foto: 263), donde nos contaron la historia, nos mostraron las máquinas y las instalaciones y compramos un par de sabrosos vinos, lógicamente, infaltables; más tarde fuimos al río.
Nuevamente a la noche fuimos a una peña, El Patio, y después a dormir para salir al otro día bien tempranito con la ultima ruta a recorrer hasta llegar a Córdoba, si o si debíamos llegar ese mismo día ... no queríamos viajar más !!!.
Amaicha del Valle, un clásico (foto: 264), Tafí del Valle, hermoso con su embalse, digno de ser fotografiado (foto: 265, 266, 267). La cuesta del indio en Tucumán, más selva, caminos sinuosos y el río abajo, bien abajo, muy abajo. Cascadas entre las piedras, mariposas (foto: 268, 269).
Más adelante nos esperaba Santiago del Estero, con su calor que se sentía más que nunca y su extensa salina.
Ufff !!! Que calor !!! Que aburrimiento !!! Las ganas de llegar son muchas. Queremos estar en casa. Soy de la idea de que es de una gran importancia el volver. Viajar es hermoso siempre y cuando haya una vuelta a casa, de donde somos, donde están nuestros seres queridos. Eso también nos impulsa al próximo viaje.
El camino es recto y casi destrozado, a veces hay que andar por la banquina porque el asfalto está intransitable. Mirando hacia adelante espero ver las sierras, pero sabiendo que falta bastante no me ilusiono. De repente aparecen lejos, chiquitas. Qué alegría! El auto y nosotros necesitamos descansar (foto: 270, 271, 272, 273).
23.53hs. llegamos. Estamos en casa. Cansados, pero contentos por lo que recibimos. Hay tanta gente nueva en nuestra vida y tantas cosas recorridas, tantos caminos, más vivencias para recordar y para contar.

Conclusión: Después de viajar uno se queda pensando en las cosas que vivió y todo lo que conoció. Haciendo un balance, este viaje fue muy productivo a nivel emocional. Y no sólo es lo que vimos, los lugares que conocimos, si no también la gente. Cada persona puso su granito de arena para que nosotros pudiéramos lograrlo.
Queremos darles nuestras gracias a todos y mandarles un beso y un abrazo muy grande de lo más profundo del corazón.
En este viaje teníamos tres destinos importantes: Antofagasta de la Sierra, San Antonio de los Cobres y el Abra de Acay. Al cual hoy podemos sumarle como algo significativo y que nos dejó muchas enseñanzas para nuestros días venideros, la Escuelita nº167, "La Aguadita" del Salar del Hombre Muerto.
Entre paisajes fascinantes, sorprendentes y nunca antes vistos fuimos encontrando otra realidad, dada por la gente, quienes nos hicieron sentir que Argentina es más de lo que conocemos. Que hay otras formas de vida que transcurren de otro modo, en otros lugares mas apartados y perdidos. Y fue esto lo que nos sedujo, lo que hizo que este viaje no fuera uno mas entre tantos. Sin querer exagerar, creemos que este fue el mejor que hemos hecho hasta ahora.
Pascuala, por sus comidas y su atención excelente, por momentos nos sentíamos sus hijos. Cirila y Carlos, porque nos atendieron muy bien y nos hicieron sentir como en nuestra casa. Mariela, por su amistad y su buena onda. Mario, Chaile y René, por sus charlas y por hacernos conocer un poquito más de Antofagasta de la Sierra. El Equipo de Futbol del Club San José y toda la gente de Antofagasta de la Sierra que nos hicieron sentir por 6 días dos habitantes más de la Villa.
Juan Carlos, Armando, Juanita y su beba, Daniela, Benita, Romina, Elvio, Mayco, Cristian, Belén, de la Escuelita nº167, "La Aguadita" del Salar del Hombre Muerto, que nos hicieron sentir más que como en casa, aunque estábamos en una de las inmensidades más solitarias de nuestra Argentina desconocida, nos atendieron bárbaro.
Santiago (BUE), Leandro (BUE), Matías (BUE), Ariel (CATAMARCA), Christian (CATAMARCA), Pulu y Sra. (CATAMARCA), Silvia y toda la Mutual Fray Mamerto Esquiú (CATAMARCA), gracias por los momentos inolvidables que compartimos y que solo este tipo de experiencias nos permite vivirlas.

Gracias a todos, de corazón y verdad.

Diario de Viaje: TT (Celeste)
Comentarios: Herman


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