|
Salimos el 26 de enero de 2002 a las 11.00 hs, desde Córdoba
Capital, rumbo al Machu Picchu, en Perú, pasando por
Chile.
Comenzamos nuestro viaje con muchas expectativas y entusiasmo,
pasaríamos varios días juntos y arriba de nuestro
auto, con la intención de conocer lugares y gente desconocidos.
El primer inconveniente lo tuvimos en la Aduana Argentina, cuando
el auto se apunó por falta de aire y pasamos una hora
varados esperando que se solucionara. Luego, camino a Santiago
(Capital de Chile), rompimos la paleta del ventilador, la cual
cambiamos en un ratito y seguimos viaje.
Conocimos varias ciudades de Chile, las cuales nos gustaron
mucho.
Camino a Caldera, nos pasaron en la ruta, muchos vehículos
de 4x4, que nos saludaban. Y para nuestra sorpresa nos encontramos
con que desde esa ciudad sale el Raid de Atacama, conocido internacionalmente.
Tuvimos la suerte de poder conocer gente participante y coches
muy buenos. Imagínense a nuestro autito en medio de todos
ellos!
Aquí el paisaje comenzó a ser desértico,
donde solo se veía arena de un lado y del otro, nada
de vegetación y mucho calor.
En este trayecto del camino conocimos ciudades muy hermosas,
algunas en la costa del Mar Pacífico, donde quedamos
maravillados de la diversidad de paisajes que se podían
encontrar.
Llegamos finalmente a Calama, primer destino antes de Cusco,
donde nos reencontramos con Héctor y su familia, a quienes
habíamos conocido el año pasado en el 2º
Encuentro Internacional de Clubes y Amigos del Citroën,
organizado en Cosquín, Córdoba, en nuestro país.
Allí fuimos muy bien atendidos, por lo que tenemos mucho
que agradecer a todos ellos.
Allí descansamos 24 hs. Para luego seguir viaje hasta
nuestro próximo destino, Cusco, Perú, donde se
cumpliría nuestro sueño de conocer las Ruinas
del Machu Picchu.
Nos fuimos por el camino de la Costa, pasando por Tocopilla,
un poco más largo, pero más entretenido que por
el medio del desierto.
Llegamos a Iquique, donde se encuentra la Zona Franca, Zofri,
allí paseamos, vimos cosas muy baratas, dormimos y partimos
hacia Arica, la última ciudad antes de cruzar la frontera,
donde nos tomamos un día libre para conocer y juntar
fuerzas para seguir viaje. Visitamos museos, conocimos el Morro
de Arica, donde se libró la batalla contra Perú
y Bolivia, vimos geoglifos Incas en las laderas de los cerros.
Finalmente, dejamos nuestro vecino país para adentrarnos
en Perú, un país completamente diferente con otras
costumbres y más cosas para ver, pero donde nuestro auto
sufriría un poco más por la altura y el bajo octanaje
de la nafta.
Nos encontramos con ciudades bastante complicadas, donde casi
nos volvemos locos con el tráfico y con la gente, pero
lo superamos. Hicimos noche en Moquegua. Allí también
visitamos museos, paseamos y seguimos viaje, con la intención
de llegar a Cusco esa misma noche, lo cual no nos fue posible.
Era tanta la subida que tardamos 2 hs. En hacer 60km. Y gastamos
3 litros de nafta por cada un kilómetro, para llegar
a Desaguadero, donde estábamos tan asustados que creímos
perder la vida y terminamos en un hotel donde dormimos muy mal.
Todo esto sumado a que el cable del embrague estaba a punto
de cortarse.
En este estado seguimos viaje al día siguiente, pero
ya viendo paisajes diferentes, donde todo es verde, las laderas
de las montañas estaban sembradas, casitas de adobe al
costado del camino y pastorcitas por todas partes, vestidas
típicamente.
Fue un tramo bastante complicado, el auto no respondía
como debía y nosotros nos encontrábamos bastante
apunados. Con estas preocupaciones llegamos finalmente a Cusco,
donde terminaría nuestro viaje de ida, el auto hacía
mucho ruido al poner las marchas, nos peleamos con todos los
taxistas, el auto se paró varias veces en el medio de
la calle y no podíamos encontrar el hotel.
Recién al día siguiente podríamos conocer
bien el Cusco y disfrutarlo...
Cusco es una ciudad típica peruana, donde se mezclan
las culturas Inca y Colonial Española. Tiene calles muy
angostas, de piedra, donde nuestro Citroën apenas si cabía,
muchos vendedores ambulantes, gente vestida con ropa típica,
llamas, muchos hoteles y millones de cosas para ver.
Allí visitamos museos, vimos ruinas Incas, Iglesias de
piedra muy lujosas, donde los altares son de oro, plata o madera
tallada al extremo. También pudimos disfrutar de las
vistas que nos daba la Plaza de Armas donde pasamos gran parte
de nuestro tiempo.
Y finalmente, conocimos el Machu Picchu, a pesar de la insistente
lluvia. Hicimos el viaje en tren, luego en bus y pudimos caminar
por el interior de éstas, las cuales marcarían
nuestras vidas para siempre. Qué experiencia! Mientras
estábamos allí nos dimos cuenta que habíamos
hecho algo importante, y no podíamos dejar de lado que
lo habíamos logrado con el apoyo de todos nuestros seres
queridos pero por sobre todas las cosas por nuestro querido
Citroën, quien nos llevó hasta allí, e hizo
posible nuestro sueño y el de muchos.
La
vuelta no fue tan fácil como la ida. Salimos de Cusco
el Domingo 10 de Febrero de 2002. Nuestra idea era llegar
ese mismo día hasta Arica, para ahorrar tiempo y dinero,
algo que a pesar de nuestros esfuerzos no pudimos lograr.
Llegamos a Puno durante la Fiesta de la Virgen de la Candelaria,
lo cual nos complicó un poco porque el centro estaba
completamente cortado y no había forma de pasar para
el otro lado. Allí, para gran alegría nuestra,
conocimos a dos franceses los cuales estaban encantados con
nuestro auto, le sacaron fotos, lo firmaron, intercambiamos
direcciones y nos despedimos.
Aquí comenzaron nuestros verdaderos problemas. Decidimos
tomar la ruta mas corta. Transitando bajo una espesa nevada
en un camino de tierra, que según nos dijeron estaba
en perfecto estado, pero que en realidad era intransitable,
nos quedamos empantanados, y a pesar de varios esfuerzos con
el barro hasta los tobillos nos fue imposible mover nuestro
coche de ese lodazal, alrededor de las 22:00hs. decidimos
dormir ahí para comenzar de nuevo el salvataje. Aunque
este camino parecía desierto, luego de 3 horas fuimos
rescatados por dos camioneros peruanos enviados del cielo.
Uff!! Que momento!!!
A esa altura nos habíamos quedado sin batería,
sin embrague y las marchas entraban con gran esfuerzo y mucho
ruido. Terminamos llegando a Moquegua a las 5 de la mañana
donde dormimos.
Al otro día desarmamos la mitad del auto pensando que
nuestro problema era el cable del embrague, para, con gran
terror, darnos cuenta que lo dañado era el plato del
embrague, algo que no podíamos solucionar. Entre el
barro de la noche anterior y la grasa, volvimos a armar y
decidimos seguir camino en ese estado.
Al día siguiente partimos rumbo a Arica, donde ya nos
sentíamos mas seguros, con más camino desandado,
y con la tranquilidad de encontrarnos cerca de nuestro amigo
Héctor. El tramo final hasta Chuquicamata, para luego
bajar a Calama es de cuesta, donde íbamos a 10km/h,
y en donde el auto empezó a hacer un ruido como si
estuviera fallando el motor. Con gran alivio llegamos a la
casa de Héctor. En total, hicimos 800km. con el coche
en este estado.
No nos quedó otra que ponerlo en manos de José,
un mecánico chileno, quien se encargó de arreglarlo.
Mientras tanto nosotros estábamos siendo bien atendidos
por nuestros amigos, quienes para sacarnos de nuestra preocupación,
nos llevaron a conocer Calama, Chuquicamata (la mina de cobre
a tajo abierto más grande del mundo.), San Pedro de
Atacama, con su reconocido museo, y Chui Chui, una población
de la cultura Atacameña.
Cuatro días después, con el auto arreglado y
nosotros más tranquilos emprendimos el regreso hacia
Argentina, el cual se hizo sin problemas y bastante rápido,
aunque sin dejar de disfrutar de algunas cosas, como la playa,
donde juntamos caracoles.
Cruzamos a Argentina el día Jueves 21, a las 12.00hs.
Visitamos el Parque Nacional Aconcagua, el Puente del Inca
y todo esto con el auto sin ningún problema. Paramos
en Mendoza, donde hicimos contacto con un chico del club de
Citroën de la zona quien nos invitó a su casa.
Al día siguiente hicimos nuestro último tramo,
llegamos a Córdoba a las 11.00hs. de la noche.
Recorrimos muchos kilometros, pasando por muchos lugares,
conociendo gente y culturas, bajo diversos climas, donde llovió,
nevó, hizo calor, pasamos por el desierto, montañas
y playas... conocimos las famosas ruinas del Machu Picchu,
un sueño de muchos, y todo esto en un Citroën,
nuestro Citroën verde.
|